| Característica | Ray Tracing OFF | Ray Tracing ON |
|---|---|---|
| Calidad visual | Buena | Muy alta |
| Iluminación | Tradicional | Realista y dinámica |
| Reflejos | Aproximados | Precisos |
| Sombras | Simuladas | Naturales |
| Consumo de VRAM | Bajo / medio | Alto |
| Impacto en FPS | Mínimo | −20% a −50% |
| Necesidad de reescalado | No | Sí (DLSS / FSR / XeSS) |
| Requisitos de GPU | Gama media | Gama media-alta / alta |
Como se aprecia en la comparación, el Ray Tracing mejora notablemente la calidad visual, pero también incrementa el consumo de recursos. A continuación analizamos cuándo realmente vale la pena activarlo y cuándo no.
El Ray Tracing es una de las tecnologías gráficas más debatidas del gaming moderno. Para algunos jugadores, representa el mayor salto visual en años; para otros, no es más que una opción que reduce drásticamente los FPS sin ofrecer una mejora proporcional. En 2026, con tarjetas gráficas más potentes y tecnologías de reescalado más maduras, la pregunta sigue siendo válida: ¿realmente vale la pena activar Ray Tracing o es mejor dejarlo apagado? En este artículo analizamos de forma objetiva qué aporta el Ray Tracing, cuánto afecta al rendimiento y en qué situaciones tiene sentido activarlo.
¿Qué mejora realmente el Ray Tracing en los juegos?
El Ray Tracing simula el comportamiento real de la luz, permitiendo reflexiones más precisas, sombras realistas e iluminación global dinámica. A diferencia del renderizado tradicional, donde muchos efectos son aproximaciones, el Ray Tracing calcula cómo interactúa la luz con cada superficie de la escena. En juegos bien implementados, esto se traduce en entornos más creíbles, reflejos correctos en superficies transparentes y una iluminación mucho más natural. Sin embargo, no todos los juegos aprovechan esta tecnología de la misma forma. En algunos títulos, la diferencia visual es sutil; en otros, especialmente en juegos cinematográficos o de mundo abierto, el cambio es claramente perceptible.
Impacto real del Ray Tracing en los FPS
El mayor inconveniente del Ray Tracing es su alto costo en rendimiento. Activarlo puede reducir los FPS entre un 20% y un 50%, dependiendo del juego, la resolución y la GPU utilizada. En resoluciones como 1440p y 4K, el impacto es aún mayor, ya que la GPU debe procesar más información por frame. Además del uso de potencia de cálculo, el Ray Tracing incrementa de forma notable el consumo de VRAM, lo que puede generar stuttering si la tarjeta gráfica no tiene suficiente memoria. Por esta razón, muchos jugadores sienten que el Ray Tracing “solo baja los FPS”, especialmente en GPUs de gama media o con VRAM limitada.
El papel clave de DLSS, FSR y XeSS
En 2026, el Ray Tracing ya no puede analizarse sin mencionar las tecnologías de reescalado. DLSS, FSR y XeSS permiten recuperar gran parte del rendimiento perdido al activar Ray Tracing. En GPUs RTX, DLSS suele compensar el impacto de forma muy efectiva, manteniendo una buena calidad visual. En tarjetas AMD o Intel, FSR y XeSS también ayudan, aunque con resultados algo más variables. Gracias a estas tecnologías, el Ray Tracing es mucho más viable hoy que hace unos años, especialmente en resoluciones altas.
¿Vale la pena el Ray Tracing según la resolución?
En 1080p, el Ray Tracing puede no justificar la pérdida de FPS, ya que la mejora visual es menos evidente y el impacto en rendimiento se siente más. En 1440p, el equilibrio es mejor: la mejora gráfica es más apreciable y, con una GPU adecuada, el rendimiento sigue siendo aceptable. En 4K, el Ray Tracing ofrece el mayor impacto visual, pero también exige GPUs muy potentes y suficiente VRAM. Aquí, el uso de reescalado es prácticamente obligatorio.
¿Para quién sí vale la pena el Ray Tracing?
El Ray Tracing vale la pena si:
- Tienes una GPU potente (RTX 4070 o superior, RX 7800 XT, Intel Arc de gama alta)
- Usas DLSS, FSR o XeSS
- Juegas títulos donde el Ray Tracing esté bien implementado
- Priorizas calidad visual sobre FPS extremos
Por el contrario, si juegas competitivo, buscas la máxima fluidez o tienes una GPU de gama media-baja, es probable que prefieras mantener el Ray Tracing desactivado.
Conclusión: ¿Ray Tracing en 2026, sí o no?
En 2026, el Ray Tracing sí vale la pena, pero no para todos ni en todos los juegos. Visualmente aporta un salto real, pero sigue siendo exigente en rendimiento y VRAM. Gracias a las tecnologías de reescalado, hoy es más usable que nunca, pero sigue siendo una opción que debe activarse de forma consciente. El Ray Tracing no es un simple “baja FPS”, pero tampoco es imprescindible para disfrutar de un buen juego. La clave está en encontrar el equilibrio correcto entre calidad y rendimiento según tu hardware.
